El analfabeto político, una reflexión

"Vi la luz y subí".

Dijo que se preparó para la ocasión. Llegó con un discursito muy de este tiempo, barreta, subordinado, obsecuente y entreguista. Una triste reaparición ya que el ostracismo y el olvido social le hubieran sentado mejor (en lo que a mí respecta). Por qué no se quedó encerrado con sus millones y asoma así, a la vista de todos? Tan idiota, tan servil... Vaya uno a saber qué designios (o qué mandatos) obedece, nada es casual en esta hora en que nos dicen desde el poder mismo "nada es gratis". Capisce!?
Su múltiple condición hace especular razones indecibles (no es por falta de calificativos) pero ninguna es buena. Vuelvo a una teoría propia: es la hora de los rotos, es el momento de aflorar a lo público lo que antes fue privado, la imagen no importa, importa la visibilidad. Así como se muestran los adolescentes en su moda breve de "farmear aura" es como se exhibe la sociedad en su conjunto, destartalada, absurda y desvergonzada. Pongo a salvo a los pibes de esto porque ellos tienen claro que el ridículo es un signo de los tiempos y han escogido la ironía para exponerlo. Pero insolitamente los medios de los "mayores" no lo interpretaron y cayeron en la trampa de la autoexposición. Justamente esto último, las luces, atraen a los insignificantes como a los insectos de campo les atrae el sol de noche, y en la edad de peinar canas y sabiduría pareciera que salen a dar el último manotazo a una fama que por desafortunada no es menos imbécil. Pero de ésto ya estamos hasta la coronilla y en el mar de la escatología presidencial solo flotan cosas a esta hora...
Ixx, set2026



El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla,
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida,
el precio del pan, del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos o las medicinas
dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político
es tan burro, que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo
que odia la política.

No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política
nace la prostituta, 
el menor abandonado,
y el peor de todos los bandidos,
que es el político trapacero,
granuja, corrupto y servil
de las empresas nacionales 
y multinacionales.

(Anónimo, erróneamente atribuído a Bertold Brecht).

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