Ayn Rand y su irónica contradicción
Ayn Rand recibió beneficios del Seguro Social y Medicare (bajo el nombre de Ann O'Connor) a finales de la década de 1970 y principios de los 80.Aunque ella era una férrea defensora del libre mercado y una crítica del estado de bienestar, su postura era que aceptar de vuelta el dinero que el gobierno le había confiscado mediante impuestos a lo largo de su vida no constituía una contradicción moral ni apoyo al sistema. Según su visión, los fondos se trataban como un reembolso parcial y forzado.
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Las lecturas del ingeniero
https://www.pagina12.com.ar/27030-las-lecturas-del-ingeniero/
Macri junto a alumnos de una escuela primaria.
El presidente Mauricio Macri no tiene entre sus virtudes la elocuencia. Muchas veces se lo atribuye a falta de lecturas. Sin embargo, el coaching que lo formatea incluye algunos títulos cada vez que a lo largo de los años le han preguntado sobre el tema. Un recorrido por esas respuestas muestra, con alguna excepción, un cóctel de liberalismo, individualismo y new age
En la campaña de 2007, cuando accedió a la jefatura de Gobierno por primera vez, Macri respondió un cuestionario de La Nación. Dijo estar leyendo La virtud del egoísmo y La rebelión de Atlas, de Ayn Rand, y Sexo, mujeres y política, de su asesor Jaime Durán Barba (¿los tres al mismo tiempo?) La misma entrevista consignaba como libros preferidos del líder del PRO La biografía de Gandhi (no dice cuál de todas); Esta noche, la libertad, de Dominique Lapierre y Larry Collins; y El manantial, de Ayn Rand.
Hace dos años, en plena campaña presidencial, Macri respondió, junto a los demás candidatos que sortearon las PASO, un cuestionario de Infobae sobre sus gustos. Eligió como libro Cometas en el Cielo, la novela del afgano Khaled Hosseini.
Unos meses antes, consultado sobre los libros que se llevaría a una isla desierta, eligió La Fiesta del Chivo de Mario Vargas Llosa, La sonrisa de Mandela de John Carlin, y El manantial de Ayn Rand.
El nombre de Rand (1905-1982) es el común denominador. Macri también ponderó El manantial en la entrevista televisiva que le hizo Gerardo Rozín en C5N, al punto de decir que le había insistido a sus hijos que leyeran a la rusa emigrada a los Estados Unidos.
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Al parecer, fue Eduardo Marty, fundador y director de la Fundación Junior Achievement quien introdujo a Macri en el pensamiento randiano. Justamente, esta fundación fue elegida por Macri en 2012 para dar talleres en escuelas porteñas acerca de cómo crear una empresa y ganar dinero. “No se puede comparar un taller ideológico, que forma parte de una campaña política, con una actividad para enseñar a los chicos cómo pueden crear su propia empresa”, dijo Marty en ese momento a Página/12.
Uno de los lectores fervorosos de Rand, según indicaba La Nación en 2007, era Esteban Bullrich, el hoy ministro de Educación de la Nación. “Acuerdo con Rand en que no me gusta la idea de Estado como Gran Hermano, pero en países emergentes como el nuestro, el Estado no puede estar ausente en lo social”. En la misma nota, Gabriela Michetti planteaba sus dudas tras haber leído El manantial: “A mí el libro me provoca una doble reacción, una de ellas muy visceral. Por un lado, lo empezás a leer y te pega muy fuerte la exaltación de la construcción personal, el heroísmo y la creatividad en el armado de la propia vida, pero a medida que avanzaba en la lectura empecé a sentir náuseas por la crueldad que tiene con el desamparado o con los pobres. Para ella, la solidaridad es un disvalor y, desde ese lugar, creo que a su obra le falta amor”.
Ahora bien, ¿qué es lo que plantea Rand en novelas como El manantial y La rebelión de Atlas y ensayos como La virtud del egoísmo, gozosamente leídos y admirados por la derecha liberal y que han encontrado seguidores en, entre otros, Mauricio Macri? El liberalismo en su punto de máxima tensión: la reivindicación total y absoluta del individualismo. Su crítica hacia el altruismo y la solidaridad es impiadosa. De allí que en tiempos de la Guerra Fría y el anticomunismo, la exiliada rusa se convirtiera en un tótem de la derecha más radicalizada.
En una entrevista televisiva de 1969, Rand dijo que “estoy desafiando el código moral del altruismo. El precepto de que el deber moral del hombre es vivir para otros. Que el hombre debe sacrificarse para otros. Esa es la moralidad actual. Y por eso vamos hacia una dictadura”. ¿Qué quería decir con “sacrificarse por los otros”?, fue la repregunta. Respondió: “Que el hombre tenga que trabajar para otros, preocuparse por otros, ser responsable por ellos. Yo digo que el hombre tiene derecho a su propia felicidad. Y que la tiene que conseguir por sí mismo. Nadie debería sacrificarse por la felicidad de otros”.
El 17 de noviembre de 2012, apuntó Sandra Russo en Página/12: “Rand necesita sacarse de encima todo tipo de escrúpulo moral o religioso porque lo que ataca es, de cuajo, la idea del prójimo. Es decir que en política, arrasa con lo social. Toda su obra está basada en la destrucción de la idea del prójimo. A esa idea de amarlo, de ampararlo, de socorrerlo, y a la idea de nación como mancomunión, Rand le responde que ‘nadie tiene por qué sacrificarse por nadie’. Esto es: por qué pagar impuestos, si los débiles no se lo merecen. Es decir: el mismo discurso que empiezan a insinuar las derechas de la región”.
Quienes gobiernan la Argentina cayeron en la lectura de Rand como quien cae en la escuela pública, al decir del presidente.
Reflexiones sobre Ayn Rand
VA CON FIRMA, un plus sobre la información.
https://vaconfirma.com.ar/?articulos/id_3227/reflexiones-sobre-ayn-rand
Una de las formas más eficientes de conocer cómo piensa y actúa una persona es viendo cuáles son sus lecturas predilectas; por eso los viejos libreros se ufanaban de conocer el alma de sus clientes, basándose exclusivamente en los libros que compraban y, especialmente, que recomendaban.
Según diversas fuentes la autora predilecta del presidente Mauricio Macri es Ayn Rand, sobre quien manifestó su admiración. Así lo aseguró su esposa en una entrevista periodística diciendo que el primer regalo que recibió de él cuando comenzaba a cortejarla fue una novela de esa autora, que era uno de los libros preferidos del actual presidente.
Dada la responsabilidad del cargo que desempeña, me parece importante saber quién es la autora preferida y cuál es la ideología que profesa en sus libros.
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Ayn Rand nació en San Petesburgo en 1905 como Alisa Zinovievna Rosenbaum. En 1917 su familia la llevó a Crimea pero luego volvió a su ciudad natal para estudiar filosofía. En 1925 consiguió un permiso temporario para viajar a Estados Unidos, pero se quedó allí hasta que en 1931 obtuvo la ciudadanía norteamericana. Subyugada por el cine, se radicó en Hollywood y logró cierto éxito como guionista con el pseudónimo de Ayn Rand, por el cual es conocida. En 1929 se casó con el actor Frank O’Connor. Falleció en Nueva York en 1982.
En 1934 publicó la obra de teatro “La noche del 16 de enero” y en 1943 tuvo su primer éxito cono novelista con la edición de “Manantial”. Publicó también las novelas “La rebelión de Atlas”, “Lo que vivimos” e “Himno” (conocida también como “Vivir”) y ensayos filosóficos como “Introducción a la filosofía objetivista” y la “Virtud del egoísmo”.
Profesaba el realismo filosófico (en lo que denominó “objetivismo”) y en el plano político fue individualista, ultra-liberal, admiradora del capitalismo más crudo, de la lucha egoísta para lograr el éxito y la supervivencia en un mundo social competitivo, en una especie de darwinismo radical; fue enemiga declarada de la intervención del Estado en todos los aspectos de la vida social, especialmente en la actividad económica y en la distribución progresiva del ingreso. Por su radicalidad fue calificada como “anarcocapitalista”, una especie de ácrata conservadora, muy identificada con la derecha política.
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Como escribió Diego Rubinzal en un artículo periodístico reciente (“Cash”, 9-4-17), la autora considera al egoísmo y la avaricia como los motores del progreso individual y social; los pobres serían “parásitos sociales” mientras que desprecia cualquier tipo de solidaridad y altruismo; manifiesta un rechazo absoluto del Estado de Bienestar, que caracterizó al capitalismo occidental desde la terminación de la segunda guerra y hasta los años ’70, con crecimiento económico y progreso social con mejor distribución del ingreso nacional.
En rechazo a toda política social de redistribución del ingreso escribió que “toda interferencia estatal en la economía consiste en conceder un beneficio no ganado, extraído por la fuerza a algunos hombres a expensas de otros”. En defensa del sistema existente sostuvo que “la justificación moral del capitalismo yace en que es el único consonante con la naturaleza del hombre, que protege la supervivencia del hombre como hombre y su principio gobernante es la justicia”.
De todas formas, cuando miró a su alrededor y vio quienes la acompañaban en esta posición, exclamó “¡Dios salve al capitalismo de los defensores del capitalismo!”.
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También dijo que “es el mercado libre el que hace imposible los monopolios”. Esta frase tiene tanto valor propositivo como decir “es la buena salud la que hace imposible la enfermedad”; además, muestra un total desconocimiento de la evolución histórica de los sistemas económicos, ya que la propia dinámica interna del capitalismo es la que lleva inexorablemente a la concentración y la centralización de la empresa, al mercado oligopólico o monopólico dominado por uno o por pocos actores. La intervención del Estado es la única herramienta que puede limitar esa tendencia.
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Sostuvo que “los hombres sólo pueden tratar entre sí de dos formas: armas o lógica, fuerza o persuasión. Aquellos que saben que no pueden ganar utilizando la lógica, siempre han acabado por recurrir a las armas”. Sería importante que el presidente releyera a su autora preferida en este punto, especialmente después del violento desalojo de los docentes en el Congreso Nacional y de muchos trabajadores de las puertas de las fábricas donde claman por trabajo.
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Volviendo al comienzo de la nota, se podría decir, parafraseando un refrán popular, “dime cuál es tu autor preferido y te diré quién eres”.
