Elite argentina - el arte de saquear

NdE: Argentina cae desde 2024 en este ranking. La pregunta es si la clase dominante (la élite) pudo haber cambiado en tan poco tiempo o se trata del equilibrio de poder que se ha roto a partir de una gestión a todas luces antidemocrática y autoritaria que se ha puesto a la vanguardia de las ambiciones históricas del poder real.
Ixx, 2026



Retrocedió 34 puestos en 2024 y 2025 en el ranking global de calidad de élites

Mala nota de Suiza para las élites argentinas

El ranking elaborado por la Universidad de Saint Gallen caracteriza a los sectores de poder de estos años como “perfeccionados en el arte de extraer valor en vez de crearlo”
Mara Pedrazzoli
Por Mara Pedrazzoli
15 de mayo de 2026

El país retrocedió casi 20 puestos en el Ranking Global de Calidad de Élites (EQx) de la Universidad de Saint Gallen, Suiza. Mientras los sectores de poder mantienen su influencia, la capacidad de generar valor real se desploma, dejando al país en una posición crítica de cara al desarrollo a largo plazo. Argentina no carece de talento, pero conforma un esquema de elites caracterizado por la extracción de renta y la fuga de futuro.

El último reporte del Indice de Calidad de las Elites (EQx 2026), liderado académicamente por la Universidad de Saint Gallen (Suiza), arroja una luz cruda sobre la realidad estructural de Argentina. En un contexto global donde la innovación y la inversión productiva definen el éxito de las naciones, Argentina registró un marcado retroceso, cayendo del puesto 86 en 2025 a la posición 104 sobre 151 economías evaluadas.

Este deterioro no es un evento fortuito, sino la consolidación de una trayectoria descendente que comenzó años atrás: en 2024 el país ocupaba el puesto 70, y cayó también cerca de 20 posiciones al año siguiente. El índice revela una patología persistente: las élites argentinas —tanto políticas como económicas— han perfeccionado el arte de extraer valor en lugar de crearlo.

La competencia dentro de las élites debería limitar el poder y, por lo tanto, permitir que surjan élites capaces de generar valor. Sin embargo, el sistema no logra, por alguna razón, traducir esa energía y ese potencial en inversión, productividad y competencia real.

Uno de los hallazgos más inquietantes del informe es la brecha sistémica entre el poder acumulado y el valor generado. Según Pablo San Martin, presidente de SMS Latinoamérica y encargado de redactar el capítulo argentino del estudio, la economía local no logra convertir su “razonable volumen de poder” en resultados productivos.

Mientras que en la variable Poder Político se mantiene en un nivel relativamente alto (puesto 39), en términos del Poder Económico desciende hasta el puesto 60. Pero en cuanto al Valor Económico es donde el sistema colapsa, situándose en el puesto 137, casi en el último escalafón global.

Esta dinámica refleja que las élites económicas logran extraer una riqueza superior a la que su volumen de poder parecería permitir, pero lo hacen a un “costo elevado” y en un entorno de “activos deprimidos”, según advierte el informe. En palabras simples: el sistema no logra traducir el potencial y el talento del país en inversión, productividad o competencia real.

Las reformas de Milei
El reporte analiza específicamente el impacto de las políticas impulsadas por el gobierno de Javier Milei. Si bien las reformas pro-mercado —basadas en la integración internacional y el fomento de la competencia— parecen prometedoras en los papeles, el EQx advierte que han resultado insuficientes para corregir las deficiencias estructurales.

A pesar de una mejora en el control del gasto público, la inversión pública efectiva sigue siendo una asignatura pendiente, advierte el informe. En tanto que los datos de la “tabla de puntuación” para 2026 son contundentes respecto a las barreras macroeconómicas que el Gobierno aún no logra perforar.

En materia de Inflación el país se ubica en el puesto 130, si la medición se hace con el Deflactor del PBI se alcanza el puesto 146. En cuanto a la Formación bruta de capital (denominación técnica para hablar de la inversión) ocupa el puesto 126. Y sobre la Libertad de comercio llega al puesto 115.

Quizás el dato más alarmante para el debate público sea cómo este modelo de “búsqueda de rentas” está expulsando al capital humano. Cuando las élites se dedican a la depredación en lugar de financiar la innovación, el país pierde su futuro.

Los jóvenes argentinos han tomado nota de esta falta de incentivos. El índice de Fuga de Personas y Cerebros sitúa a Argentina en un alarmante puesto 23 (donde los números más bajos indican mayor emigración). Los profesionales optan por escapar de una Tasa de Desempleo Juvenil insostenible (puesto 114) para buscar horizontes en países con élites más saludables y generadoras de valor.

Asia avanza, Argentina retrocede
Mientras Argentina se sume en un “estancamiento hegemónico” que destruye valor, el mapa global de las élites se está redibujando. Singapur conserva el liderazgo mundial (con el puesto 1), seguido por Estados Unidos (segundo lugar), impulsado por la inteligencia artificial. China se destaca como el mayor ascenso del ranking (ocupando el puesto 11), demostrando que la velocidad tecnológica es la ventaja clave del siglo XXI.

Para Argentina, el desafío, según concluye el informe, no es solo “quién gana” una elección en el corto plazo, sino lograr un cambio de paradigma. Solo cuando el éxito dependa de la creación de valor y no de la cercanía al poder, el país podrá dejar de gestionar crisis perpetuas para comenzar a planificar su futuro.

https://www.pagina12.com.ar/2026/05/15/mala-nota-de-suiza-para-las-elites-argentinas/
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