.imaginario y realidad

“... la configuración del sentido común es inherente a la construcción social de la representación que llamamos ‘lo real’, ya que en ese proceso se constituyen también una visión del mundo y una lectura de lo que se considera como ‘lo correcto y lo verdadero, en un determinado punto del tiempo histórico’. Lo cual compromete no sólo una ‘descripción’ del mundo en tanto ‘lo real’, sino una ‘valoración’ axiológica de ese mundo y los sujetos que lo habitan...”. (H.D.Aguilar)

domingo, 5 de noviembre de 2017

El asombroso plan amarillo


"...a dos años de gobierno y con el futuro segundo mandato como promesa por delante es interesante ver que el macrismo no habla de industria ni de investigación, mucho menos de educación..."



Entre detención y detención de opositores destacados, no hablaremos aquí de su ilegalidad, léase De Vido antes y Boudou después, se nos coló en medio el discurso presidencial lanzando su nuevo plan fortalecido por el triunfo en las últimas elecciones del 22 de octubre de 2017, que si bien no fue tan amplia, pareció aplastante gracias al enorme aparato de propaganda desplegado por el tandem gobierno-medios que establecieron en la opinión pública la hegemonía de los amarillos reduciendo a nada la oposición.
La cuestión es que mientras los oficialistas se regodean en estas detenciones y los opositores se esfuerzan por desarmarlas y deslegitimarlas, las medidas anunciadas siguen su curso a paso firme. Ya hemos escuchado que avanzan sobre la jubilaciones con lo cual se pretende reducir el déficit, reforma laboral con la que se pretende flexibilizar para ampliar el poder de los empresarios y bajar sus costos, algunas medidas impositivas para hacer caja transfiriendo el mayor esfuerzo a las clases medias y bajas. No mucho más.
Pero a dos años de gobierno y con el futuro segundo mandato como promesa por delante es interesante ver que el macrismo no habla de industria ni de investigación, mucho menos de educación como que le representan temas menores. Y esto habla tanto de la gestión como de sus seguidores porque si pueden permitirse como promesa de futuro más ajuste y solo eso es porque surge de sus consultas de opinión que esto alcanza. Al parecer las hordas sedientas de sangre se contentan con el revanchismo, no les importa cuanto deban pagar por el circo, quieren ver sangra cada domingo, se regodean con su triunfo ideológico mientras sacan las cuentas para llegar a fin de mes y con la esperanza de que su "querido mau" no les haga tanto daño.

El circo romano, esos espectáculos brutales y sangrientos sin otro fin que brindar entretenimiento perduraron quinientos años, 500 años! El pueblo, los pueblos que conformaron el imperio romano aceptaron y disfrutaron cuando no pidieron por la barbarie escenificada una y otra vez en los en los circos multiplicados a lo ancho y a lo largo del extenso territorio romano, la presencia funcionó allí como la comunicación, así llegaba el espíritu de Roma a cada punto. Y el pueblo aplaudió aquello por casi cinco siglos.

Debe haber una pasión oculta detrás del deseo brutal de venganza que hoy hace relamer a los oficialistas y un odio por explicar en regodearse en el sufrimiento ajeno. Pero es cierto que disfrutan el espectáculo que se les brinda, es cierto que esperan y piden cada vez más, es cierto que no les importan la ley ni las instituciones ni nada, solo quieren sangre. Y es literal cuando justifican la represión, los excesos policiales, hasta una desaparición en principio por solidaridad con su gobierno pero también es una venganza más íntima y pensemos a quién/quienes estarían dedicados estos "triunfos".

El empresario ha padecido la altanería sindical, las exigencias de sus trabajadores, los juicios cuando dejan de serlo y esto es un abuso para ellos. El trabajador no puede ser una mercadería que opina, que pide, que pretende. Es una molestia y se la odia como tal.

Algo parecido sufre el pequeño empleador, el que contrata personal doméstico o de servicios que que también pide condiciones de trabajo, cobertura medica, seguro, tope de horario... Es inadmisible en un sistema que se autopercibe de castas y que se considera generoso pues está dando trabajo, ni más ni menos, se merece una cierta idolatría. Estos odian por desagradecidos a sus sirvientes.

Las relaciones entre pares que no se consideran tales y mucho menos iguales es otro nivel en donde aparecen las tensiones, el vecino se ha vuelto muy minucioso con los gastos de "su" dinero, observa al barrendero, a los planeros, a los piqueteros, y en todos ellos ve el oportunismo de vivir del estado, de vivir (de nuevo) de "su" dinero porque el dinero es suyo cuando el estado le paga a otro per cuando le brinda ayuda en una embajada, en un trasplante, en infinidad de subsidios el estado es una abstracción o en el mejor de los casos un servicio que estamos pagando.

IXX, nov2017

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