Cuánto cambiamos en estos meses. De no creer. Cuando Cristina viajaba al exterior era infaltable una nota en los diarios hegemónicos sacando cuentas de lo que llevaba puesto. Ahora, en cambio, hasta se embelesan con la elegancia de Juliana Awada y destacan el eficaz adorno que significa para la insípida figura presidencial. Aunque la Primera Dama sea ahorrativa con los salarios de sus empleados, no debe vestir pilchas de saldo. Antes, la marca de una cartera era objeto de críticas rayanas al machismo y hoy despierta admiración. La distinta vara, esa idea difundida por 678, programa prohibido por el dialoguismo macrista. O será que la falsa sangre azul de la élite gobernante los hace más aptos para gastar cientos de planes sociales en una cartera o una corbata, como señaló el sacerdote Rodrigo Zarazaga, cálculo que hizo rabiar a los asistentes del Coloquio de IDEA en Mar del Plata. O será que la famosa grieta, lejos de sellarse, se profundiza gracias a los esfuerzos del presidente off s...